Soledades Compartidas
Así se llama el libro de
Carlos Gualpa sentado en mi mesa de noche. Siempre he pensado que entre mi
esposo y yo siguen habiendo soledades que nos faltan por compartir. Uno nace
con la soledad y va adquiriendo más soledades a lo largo del camino. Es algo
que nos acompaña toda la vida. Tantos momentos y espacios donde somos nosotros
mismos ensimismados, y en el continuo de tiempo-espacio albergamos a veces
secretamente nuestra soledad, como si esta fuese un delito. En un mundo donde
estar solo es casi imposible, donde dependemos de los demás, se nos hace
obligatorio compartir. No debe ser delito, sino deleite. Compartimos nuestras
soledades con otros, nos alimentamos de nuestras experiencias comunes y
aprendemos y nos pulimos de las diferencias, y así los otros se vuelven las
amistades, las compañías imprescindibles de la vida. Todos empezamos siendo
otros y sólo con el tiempo, el solitario tiempo, nos convertimos en nosotros
mismos. Mi esposo al principio también fue otro y ya casi los estoy
reconociendo. Al escribir este poema a solas, no sé con quién lo comparto ni
puedo imaginarme de que parte del mundo viene sonando sus palabras en el
pensamiento de otro que lo lee. Ojalá tú, ese otro, y yo nos encontremos en
algún momento. Mi esposo está al despertarse. Lo sé porque oigo un sonido de dinosaurio.
Eso es que se está estirando. Tengo que terminar el poema para atenderlo, para
acompañarlo a tomar el café mañanero. He repartido un trozo de mi soledad en
estas líneas, sólo un trozo. Otro trozo hoy es para él, cuando conversemos
sobre la mesa de nuestros sueños.
Delicioso,una expresión de sentimientos que desean salir a la luz, la poesía es una vía, una forma de vida para plasmar lo recóndito de nuestro ser.
ReplyDeleteDelicioso, la necesidad de compartir, aunque la soledad es amiga íntima del poeta, que busca siempre en otras soledades, conversar con el silencio
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