Cuando las memorias se enfrían en los inviernos del alma, busco en lo más recóndito de mi fragmentos de tu olor, ese olor penetrante que rememora el abrazo de tu aliento, lo encuentro y no me basta. Pidámosle a la distancia el tiempo que nos debe. Ven, ocúltate en mi pecho, y prescindamos de las memorias.
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