Llegar hasta el límite de tu paciencia es acumularse como el polvo.
"Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar", dice el Polvo,
pero acumularse es casi un deber, como lo es pisar o vivir con el piso
y las esquinas son fundamentales para el amor,
ese que dura y se acumula y no se puede limpiar.
Tu piso es la cama que está en el piso
y pisar no es andar de pie si no ser de polvo juntos.
Todo se hace de algún polvo
y entre tus piernas y tus brazos y tus ojos y tus labios
me deje, me deje, yo que nunca me dejo.
Amar es dejarse y acumularse
y el amor es polvo en las esquinas.
Ahora el nombre de un hombre me delata.
Me duele un hombre en todo el cuerpo,
este cuerpo que fue hecho de polvo
y que de polvo se sigue haciendo.
No, no es el amor,
es el comienzo.
Precioso ese polvo que te polvorea el cuerpo
ReplyDelete