Un fantasma
Ayer renací. Luego de más de 15 años, dejé a mi pelo largo. No se puede decir que lo traicioné o lo engañé porque casi siempre lo llevaba suelto, lo paseaba orgullosamente y con mucho amor, y no es que me guste tanto el nuevo corte. Mi pelo era yo, dejarlo era dejarme a mí. He llorado, y mucho, como llorar a un muerto. ¿Que triste es llorar por el pelo que en si ya está muerto? ¿Cortar algo muerto? ¿Doblemente muerto? Pues sí, lloré, lloré mucho, y todavía lloro. Ya los rayitos rubios no están conmigo, mejor, porque tampoco esa era yo. ¿Quién soy? ¿Me define el pelo? A pesar de los ruegos de mi madre, me lo corté, el cambio es parte de quien soy, fue suficiente. Sí, he perdido un abrigo, me siento desnuda, pero al menos descubriré como se hace el amor con pelo corto. Ahora sólo tengo muchas inquietudes sobre mi nuevo rostro. Busco lo erótico dentro de él, trato de conocerme y explorar nuevos ángulos. Por primera vez siento la brisa susurrándome al oído y besando mi nuca, una levedad en la cabeza que me contagia hasta el corazón. Al menos "bajé de peso" y probé algo que me espanta: la tijera, los dobles filos. ¿Me estaré volviendo loca o será que estoy creciendo? Está creciendo.
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| BEFORE | | | | |
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| In process of cutting |
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