que la cueva al sur del ecuador de mi cuerpo
llamado cintura.
De tanto que sabe expresar
no sabe decir lo que siente por ti...
Se queda muda ante tu rostro que tanto la desarma
de palabras,
de sentido común,
y aun así
las sandezes que se le ocurren son mejor que el silencio que se traga
por el miedo a un rechazo a su plegaria
que sobrelleva a los latidos del corazón
que le dicen:
“basta ya de tanta insensatez y habla.”
Insensata, paralítica,
solo falta que me falte el aire y que me faltes tú
para un patatún que me lleve al cielo.
Pues contigo o sin ti,
corro el alto riesgo de muerte;
contigo
porque se muere el yo sin inhibiciones,
invincible a la tentación del deseo,
y sin ti
porque no hay otro que me mate
y es morir lo que quiero...
...morir en uno de tus dulces besos que diga lo que yo no puedo.
Pero me quedo con la boca seca,
y tú de nada te das cuenta,
y sigo siendo yo,
la independiente, la fuerte,
rendida al reto del amor,
porque aunque no mate, siendo su deber,
tampoco deja vivir como antes,
antes del después.
Sigo siendo yo, aunque enferma
porque no hay otro que me mate...
...y me enamoré,
y nadie lo sabe.
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